0

A un año de la Gran estafa  de la oposición venezolana a sus seguidores.


El 30 de abril de 2019, el Auto-proclamado presidente Juan Guaidó y el fantasma político de Leopoldo López aparecieron frente a unos 30, traidores y cobardes miembros de la FANB en la base militar de La Carlota, levantados contra el Presidente Constitucional de República Bolivariana de Venezuela Nicolás Maduro Moros. Aquel plan falló porque, “supuestamente” de acuerdo con sus impulsores, numerosos militares que se comprometieron con la causa se retractaron y a quien, una vez más, demostraron su lealtad con la constitución y sus leyes.


Era el 30 de abril de 2019. Amanecía en Caracas cuando el Auto-proclamado presidente Juan Guaidó, rodeado de un minúsculo grupo de militares, hicieron lo que siempre están acostumbrados “El ridículo” de una salida a lo que prometía ser la gran apuesta que terminaría con el mandato del Presidente de los venezolanos Nicolás Maduro. Un fallido levantamiento que, un año después, han quedado en el olvido y para siempre.



Durante ese día, todos los fracasados y cobardes, corrían como ratas a esconderse en embajadas, que estaban al tanto de lo que sucedería, las embajadas que figuraron como refugio de estos traidores y fantasmas políticos estaban las de panamá, España, Brasil y chile.  



Con aire triunfal el auto-proclamado, reconocido unos meses antes como presidente de Venezuela, por más de medio centenar de países y Leopoldo López, recién liberado de su arresto domiciliario, aparecían al frente de unos 30, traidores y cobardes miembros de las Fuerzas Armadas en la base militar de La Carlota, levantados contra el legítimo gobierno de Nicolás Maduro M.



La apuesta falló porque, “según” la oposición apátrida, los «numerosos» militares que se habían comprometido a brindar su apoyo a la causa se retractaron y no aparecieron en la fecha y hora acordadas para derrocar al mandatario, a quien, una vez más, demostraron su lealtad, dejándolos como volantín sin rabo.



La oposición en su mundo de sueños de Ada, considera que aquella jornada tuvo su continuidad de algún modo, con protestas callejeras, apoyo internacional y reconocimiento externo a la lucha por el cambio en Venezuela, pero en la práctica, todo demuestra su desinflado poder de convocatoria entre los distintos partidos políticos de oposición de Venezuela y sus escasos seguidores que aún pueden quedarles, un año después.




La popularidad del Auto-proclamado quedo en cero “0” y para lograr oxigenarse, su grupito de lima le recomendaría que hiciera una gira internacional que duró más de tres semanas, el cual le valió para reunirse con diversos líderes mundiales, entre los que se encuentra su jefecito Donald Trump.



Pero su regreso fue accidentado. Tras aterrizar en Venezuela, a su salida del aeropuerto, fue abucheado y rechazado por una gran multitud de simpatizantes chavistas, ante las cámaras de numerosos medios de comunicación y la mirada atónica de diplomáticos y dirigentes opositores que lo esperaban en las instalaciones aeroportuarias. Las imágenes dieron a vuelta al mundo.



El auto-proclamado endureció su discurso en los días posteriores y anunció una agenda de protestas y actividades políticas enfocadas, a derrocar al presidente legítimo Nicolás Maduro, que una vez más ni con el apoyo del grupito de lima ni con su Tío San, alcanzaron a llenar ni una acera y sus segidores le llamaron estafador.



La respuesta del Gobierno legítimo, al fracasado viaje del auto proclamado y por los intentos de desestabilización del país no se hizo esperar y se produjeron casi de inmediato.

«El día que los tribunales de la República den el mandato de detener a Guaidó por todos los delitos que ha cometido, ese día va a la cárcel, ten la seguridad. Ese día no ha llegado, pero llegará», aseguró Nicolás Maduro tres días después de la fracasada gira del auto proclamado de Venezuela.



Y a finales de marzo, fue el fiscal general designado por la asamblea nacional constituyente, Tarek William Saab, quien procedió con una citación a Guaidó para que compareciese en la Fiscalía por su presunta implicación en un intento de Golpe de Estado. Pero nuevamente, el opositor recibiría ordenes de su Tío San, y no se presentó.



Desde que Guaidó se auto-proclamó ante una multitud que era el nuevo presidente interino, levantó unas expectativas muy grandes en una oposición depauperada en la que se percibía una voluntad de cambio. En aquellos días, cundió dentro y fuera de Venezuela la esperanza de que el cambio de gobierno era cuestión de un mes.


Sin duda, el cenit de toda esa esperanza opositora se vivió cuando Guaidó y el fantasma político de López, se presentaron frente a La Carlota. Hacía meses que se especulaba con una situación similar y para muchos simpatizantes no fue una gran sorpresa.



Lo que sí generó un fuerte impacto en todos sus simpatizantes, fueron las ínfimas fuerzas que lo acompañaban. Pese a que muchos esperaban un movimiento uniformado nadie sospechaba que el auto-proclamado estaría al frente de apenas una treintena de militares.



Ese día y los sucesivos, cuando algunos simpatizantes todavía esperaban que lo militares respondieran al llamado opositor, la esperanza que había generado el «Efecto Guaidó» se desvaneció.



La fecha más importante en el calendario parlamentario venezolano es el 5 de enero. Ese día comienza el año legislativo y es la fecha en la que debía ser reelegido Guaidó como presidente de la Asamblea Nacional (AN), que ha contado desde 2016 con mayoría opositora.



Sin embargo, aquella jornada en medio de su teatro confuso que involucró a policías y guardias nacionales, Guaidó no pudo entrar por la puerta Grande a la sede de la AN para lograr su reelección.



A las carreras y con su teatro al estilo cine hollywoodense, el líder opositor tratando de saltar unas rejas, el bloque de diputados Psuv, con la mayoría de parlamentarios disidentes de la oposición, eligió a un presidente que militó durante años en las filas del partido opositor Primero Justicia, Luis Parra.



Entre tanto, el auto-proclamado y un minúsculo grupo de diputados y exdiputados, organizaron una sesión paralela en la sede del diario El Nacional y le regalarían de nuevo la presidencia de la AN. Aunque haya sido reconocido en ese cargo por escasa parte de la comunidad internacional, no ha podido, ni podrá volver a celebrar las sesiones en el Palacio Legislativo, lo que le ha quitado la distinción que confiere la sede.



Fue el ocaso de una gran estafa que tuvo su gran clímax el amanecer del 30 de abril de 2019, cuando infundio unas esperanzas en la ciudadanía opositora que para hoy están muertas.

¡No Volverán!
¡Hasta la victoria siempre! Independencia y Patria Socialista, viviremos… Y venceremos. Viva Venezuela.

El Comité CLAP, un Árbol y Tres Raíces.
Las Calderas - Venezuela

Publicar un comentario

 
Top